Analogía del iceberg para entender la conducta

La Psicología Adleriana (fundamentos en los cuales se basa el programa de Disciplina Positiva) nos dice que desde que nacemos todos necesitamos sentir que pertenecemos y que somos valorados por las demás personas que conforman nuestros grupos sociales. Cuando creamos esa esa conexión con los otros y además nos sentimos útiles para esa comunidad, tendemos naturalmente a comportarnos bien. Cooperamos, ayudamos, aportamos ideas y hasta podemos forjar una comunicación abierta y sincera con los demás; en pocas palabras nos sentimos seguros, confiados y amados.
 

Pero cuando esas necesidades innatas no están cubiertas, enseguida empezamos a experimentar vacíos emocionales que nos hacen sentir inseguros, aislados, amargados, tristes, vengativos, rechazados, etc. Estas emociones y pensamientos, sin ser conscientes de ello, nos llevan a grandes y a chicos a comportarnos de manera desafiante, inadecuada y retadora. Tras estos comportamientos erróneos escondemos lo que en realidad deseamos: que nos vean, que nos hagan caso porque queremos pertenecer pero no sabemos cómo lograrlo.

La "analogía del iceberg" nos sirve para entender que una conducta inadecuada (lo primero que vemos tal cual la punta del iceberg en el océano), no es más que una necesidad insatisfecha escondida debajo. Por tanto, para corregir la conducta, lo primero que debemos hacer es satisfacer la necesidad vital que la impulsa.
 

“Conexión antes que corrección” es lo que usamos en Disciplina Positiva. Enfocarse en lo que el niño necesita para sentirse seguro, en lugar de enfocarse solamente en lo que el niño hace para llamar la atención.

 

La sola conexión no soluciona el problema, sino que es el primer paso en ese camino, porque cuando dejamos de prestar atención a lo que el niño hace y empezamos a prestar atención a cómo el niño se siente, él empezará a pensar: "esta persona tiene un interés genuino en mí, siento que le importo, por lo tanto tengo más ganas de escucharlo y cooperar".

La crianza se trata de echarse un clavado de buzo para atender la necesidad de pertenencia e importancia (la parte del iceberg oculta bajo el océano) y luego dirigir la conducta poniendo límites respetuosos y educando en valores a través del equilibrio entre la amabilidad y la firmeza a la vez . No se puede arreglar ningún problema tocando una puerta que guarda detrás sentimientos de ira, miedo, rebeldía o venganza. Lo que hace la conexión es tocar esa puerta a través del amor para abrirla y empezar entonces enfocarnos en las soluciones a esos problemas.

Cómo conectar con los hijos usando los 5 sentidos

Esta herramienta creada por el es psicoterapeuta congolés Kitimbwa Lukangakye (Kiwi), es una hermosa y práctica manera de conectar con
nuestros pequeños grandes humanos:

  • TACTO: Es entendido como ese contacto respetuoso que a través de abrazos y caricias dejan saber a nuestros hijos cuánto los amamos.
     

  • VISTA: Usamos la vista para hacer contacto visual, para decirle a los niños hijos “te estoy viendo y aquí estoy para ti”.
     

  • OÍDO: Escuchar a nuestros hijos es una maravillosa manera, no sólo de entenderlos, sino también de dejarles saber que lo que tienen para decirnos, es importante.
     

  • OLFATO: Este sentido es usado como una manera de percibir a los demás.
    Es como "olfatear" (adivinar) las emociones de los hijos para acercarnos a ellos con esa sensibilidad.
     

  • GUSTO: Aquí nos referimos a dejarle saber a los niños el gusto y la bendición que para nosotros representa el tenerlos en nuestra vida.

¡Gracias por estar aquí! Me encanta compartir con otros padres las maravillosas herramientas de Disciplina Positiva que personalmente me han funcionado como mamá!
 

Cariños,

Carla Herrera

Entrenadora en Disciplina Positiva

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