El poder del aliento y la motivación para forjar una sana autoestima.

El Dr. Rudolf Dreikurs, psiquiatra vienés, dijo:

“El aliento es la habilidad más importante que los adultos pueden aprender para ayudar a los niños. Cuando nos esforzamos por motivar

a otros y a nosotros mismos, lo que estamos haciendo es ayudar a desarrollar el valor para enfrentar los retos y dificultades de la vida”.

¿Cómo son interpretadas sus palabras desde la Disciplina Positiva?

Desde que nacemos, todas las personas perseguimos la misma meta: pertenecer y sentirnos significantes y reconocidos.
Como seres sociales que somos, necesitamos sentirnos conectados a un grupo social, usualmente el primero es la familia,
el segundo la escuela, la colonia o barrio, el trabajo, etc.

Pero no alcanza con solamente ser parte del grupo, sino que también necesitamos sentirnos valiosos, necesitamos sentir que, desde quienes somos, podemos contribuir útilmente él.

En este sentido, el acto de alentar está asociado a ayudar a los individuos a desarrollar (en el mejor de los casos desde la niñez) esas capacidades que los hacen personas únicas e irrepetibles para que puedan descubrir su poder personal.


¿Cómo se relaciona el alentar y motivar con la construcción de la autoestima?

La autoestima no es algo que ya venga "de fábrica" con cada niñ@, sino que es algo que se forja al relacionarnos con ellos a través de las frases, los tratos, los momentos de convivencia que tenemos en el día a día. A través de esa relación, ellos se van “espejeando” con lo que observan decir y hacer a sus cuidadores.

De aquí la gran importancia de usar estos momentos de convivencia cotidiana como la oportunidad para cultivar los valores que deseamos que desarrollen, porque en base a lo que observan, están tomando decisiones subconscientes respecto a la percepción que van forjando sobre sí mismos, los demás y el mundo.


Acciones que NO construyen una sana autoestima
 

Cuando un niñ@ hace o dice algo que es entendido como una mala conducta, el cuidador interviene buscando enseñar al infante la forma adecuada de comportarse pero el cómo corrige o guía al niñ@ hace la diferencia en el aprendizaje y en la construcción de su autoestima. Veamos algunos ejemplos concretos de acciones que NO forjan una sana autoestima.


1. Las comparaciones

Con el afán de que los niños "se den cuenta" de lo que están haciendo o diciendo, los cuidadores caemos en comparlos con otros niñ@s como por ejemplo hermanos, amigos, compañer@s de salón, niñ@s del parque, etc., pero lejos de lograr que mejoren o "se den cuenta" de lo inadecuado de su comportamiento, lo que en realidad logramos es desalentarlos, porque al compararlos se sienten “menos capaces” que los otros niñ@s. La crianza respetuosa nos ayuda a cuestionar y a hacer consciencia sobre los efectos a corto y largo plazo de los métodos que usamos.

Una herramienta de Discilina Positiva que nos ayuda para discernir los resultados a largo plazo, es hacernos preguntas tales como:

  • ¿Cómo se siente mi hij@ cuando lo comparto con su herman@, amig@, etc.?

  • ¿Qué está interpretando sobre sí mism@?

  • ¿Qué habilidades estoy desarrollando en él/ella?


2. Enfocarse en el error en lugar de enfocarse en la solución

La Dra. Jane Nelsen en su libro “Disciplina Positiva” nos dice que las personas ponemos el 85% de atención en nuestros errores (o en el de los demás) y sólo el 15% de atención en nuestras fortalezas.


Algunas personas cuando cometen un error, suelen pensar “Me equivoqué porque soy human@ y todos nos equivocamos, ¿cierto?”, pero cuando los demás son quienes cometen errores, cuesta aplicar la "misma lógica" y ser empáticos. Es como si equivocarse uno mism@ fuera comprensible pero no funciona igual cuando se equivocan los demás.

Al equivocarse, otras personas también podrían pensar “Soy tont@, me equivoqué”, pero con este tipo de pensamientos sobreviene mucha culpa y sentimientos que no forjan una sana autoestima.

En Disciplina Positiva quitamos la "connotación negativa" respecto al equivocarnos y tomamos a los errores como maravillosas oportunidades de aprendizaje, con la finalidad de alentar a nuestros niños en el desarrollo habilidades para la vida, como por ejemplo:

  • Fomentar su responsabilidad en lugar de castigarlos por lo que aún están aprendiendo a hacer

  • Enfocarse en la resolución de problemas

  • Buscar soluciones a los desafíos del día a día

  • Despertar su curiosidad y creatividad


Uno de los maravillosos regalos del aliento, consiste en enseñar a los niñ@s a crear un diálogo interno en el cual el niñ@ se diga a sí mism@: “Me equivoqué, ¿qué puedo hacer ahora para repararlo?”


3. Usar etiquetas

Tomando en cuenta que desde que nacemos todas las personas perseguimos la meta de pertenencia y valoración, cuando usamos etiquetas tanto "buenas" como "malas" para señalar aspectos físicos, de personalidad o del comportamiento de los niñ@s (y personas en general), lo que en realidad estamos logrando es:

  • Condicionar y reforzar conductas

  • Forjar creencias erróneas acerca de cómo lograr pertenencia y significancia en un grupo

  • Bajar la autoestima

  • Enfrascar y limitar el descubrimiento del poder personal

  • Coartar el desarrollo de habilidades y el descubrimiento de quiénes son y qué pueden lograr los niñ@s, entre otras


Veamos algunas situaciones particulares que nos ayudarán a comprender cómo actúan a nivel inconsciente las etiquetas.
 

Una maestra con la intensión de que reaccione y cambie su comportamiento inadecuado en el aula, dice a uno de sus alumnos: "¡Deja de ser "latoso" y ponte a hacer tu trabajo como tus demás compañeros!". Los oídos del niño escuchan atentamente las palabras de su maestra, pero lo que su cerebro a nivel inconsciente interpreta es: “Soy un niño latoso. Así es como pertenezco al salón, por lo tanto, seguiré dando lata porque es lo que sé hacer”.

Una mamá dice a su hij@: “¡Eres el/la más list@! porque siempre sacas la mejor nota". Pero un cierto día, ese niñ@ (como le sucede a cualquier persona), ha tenido un día difícil y no ha sacado la mejor nota. Además de frustrad@, se siente triste o ansios@ porque erróneamente cree que el amor de sus padres está condicionado a sus logros escolares y no a su persona. A nivel insconsicente piensa que para pertenecer a su familia, debe ser siempre "el más list@".

Cambiando el chip. Herramientas de Disciplina Positiva para fomentar una sana autostima a través del aliento.

  • Al corregir una conducta, dirigirse a la situación y no a la persona.
    Ejemplo: En lugar de decir: “Eres malo/a o estás mal”, decir: “Eso que estás haciendo no está bien. ¿Necesitas mi apoyo o lo intentas nuevamente tú solo/a?”

  • Demostrar paso a paso cómo se hacen las cosas.
    Ejemplo: En lugar de decir: “¡Presta atención! ¿Por qué no te fijas en lo que estás haciendo?”, decir: “Sé que esto puedo ser difícil para ti. También lo fue para mí cuando lo aprendí por primera vez. Permíteme demostrarle cómo se hace”.

 

  • Enseñar con el ejemplo.
    Los niños aprenden copiando lo que hacemos y decimos, por tanto, mostarnos como seres imperfectos que cometemos errores, los motiva al enfoque en soluciones en lugar de sentir culpa por equivocarse.
    Ejemplo: En lugar de decir: “¡Soy un tont@ porque me equivoqué”, decir: “Ups, me equivoqué! Ahora, tendré que pensar en cómo resolver esto”.
     

Algunas frases concretas para alentar y motivar a nuestros niñ@s

 

  • “Confío en ti porque te he visto hacerlo antes”

  • “No hay problema, siempre puedes volver a intentarlo”

  • “Agradezco mucho tu apoyo”

  • “Esto que haces es importante, gracias”

  • “Aquí estoy ¿En qué puedo apoyarte?”

  • “¡Wow! ¡Lo lograste solito/a!”

  • “¡Mira cuanto has conseguido!

  • "¿Cómo te sientes por tu gran trabajo?”

  • “Aprecio que lo intentes”

  • “Me doy cuenta que haces un gran esfuerzo”

  • “Observo que has mejorado en…”

  • “Sin ti, nada sería igual”

  • “No sé cómo resolver esto. ¿Me ayudas con alguna idea?”

  • “Muchas veces el esfuerzo por intentarlo es el mejor premio”

  • “Tus habilidades para resolver ciertas cosas son únicas”

  • “Eres únic@”.

  • "Te amo sin condiciones".
     

¿Cómo crece un niño que ha recibido una educación basada en la motivación y el aliento?
 

  • Sabiendo que si se equivoca, puede volver a intentarlo

  • Con enfoque en la búsqueda de soluciones

  • Con la idea de superarse a sí mismo en lugar de superar a los demás

  • Segur@

  • Creativ@

  • Emprendedor@

  • Amad@ incondicionalmente por quién es y no por lo que hace
     

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Bendiciones,

 

 

 

Carla Herrera

Directora de Pequeño Gran Humano
Entrenadora de Disciplina Positiva

Asesora de Crianza Respetuosa

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